El mantener altos niveles de inmunización contra la varicela en la respectiva comunidad resulta algo crítico para controlar su contagio. Para prevenir una propagación aún mayor, las personas infectadas con la enfermedad deben quedarse en casa y evitar así que resulten expuestas a la enfermedad las personas susceptibles de ello. Las personas infectadas deben permanecer en casa hasta que las ampollas se hayan secado y se hayan convertido en costras. Es muy importante evitar la cercanía a los recién nacidos que no sean inmunes y a las personas con un sistema inmunológico debilitado.
Se recomienda la vacunación contra la varicela para controlar los brotes de esta enfermedad. Durante un brote, las personas que no tienen una evidencia adecuada de haber sido vacunadas y por lo tanto de tener inmunidad, deben recibir una dosis, ya sea la primera o la segunda hasta la fecha.
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